jueves, 30 de junio de 2016

GRACIAS POR NADA

El viento abrió la ventana con un fuerte soplido. María se acercó un día más a ella y se asomó. Su triste y desesperanzada figura esperaba a la persona que marchó aquel verano del 33

António se fugó a Francia el día del reclutamiento para la guerra. El pensaba que la guerra era para los poderosos y los valientes en batalla.
Para María siempre quedara pendiente un anillo y un beso.

-Hay Paco que haría sin ti -Susurró María a su canario.
Antonio antes de marchar le regaló a Maria un pajaro. En su jaula una nota: "Antes que este pajaro muera yaceremos tú y yo en el mismo cuarto. Te lo juro". Pero aquel día el canario no estaba en la jaula, habia hechado a volar junto a la esperanza de aquella joven.
-Dios dime, lo que he hecho mal, mejor sería que me llevases ahora que no sufrir esto que siento.
Día tras día la muchacha rezaba y pedia a Dios que le revelase el paradero de su amado para ir ella misma a buscarlo si fuese necesario. Asi calmase sus dolores y cesasen sus pesadillas. Pero sus sueños solo dejaban ver entre niebla una figura montruosa de un joven en el que se podía apreciar las secuelas de la guerra. Todas las noches se dormía abrazando su foto pero nunca soñaba con él.
La puerta chirrió y quedó entornada. Su madre entró
-¿Qué estas haciendo aqui hija?
-Ya lo sabes madre. Todos mis días son iguales.
-Hoy no. El señorito Antonio esta esperandote en la puerta, Maria. Por fin ha vuelto.¿No le vistes volver por la ventana? -La madre estaba mas eufórica en esos momentos que su hija. Ya después de tanto tiempo no creía que pudiesen venir tiempos mejores, aúnque tuviesen de nuevo cultivos en su tierras y ella estuviese felízmente casada.
-Es imposible. Además no vi nada.-Señalo la ventana.
-Hay hija que incredula sos a veces, venid y verlo con vuestros propios ojos.Tu madre no te miente y menos con algo como esto. A qué esperas.
Ambas bajaron las escasas escaleras de madera que daban al piso de abajo. Cuando llegaron frente a la puerta, se pararon y la madre dijo:
-Abre la puerta
María abrio el portón queriendose esconder como los niños timidos tras las faldas de su madre.
Una figura adulta se la quedó mirando. Era bajo, gordo y con mucho bello.
-¡Maria!
-¿Quién me habla?
El rostro del hombre cambió a una mueca de tristeza
-Soy yo, António tú futuro esposo. ¿No me reconoces Maria?
-No -Se llevó las manos a la cara ocultandose los ojos.
Aquel no era del que se enamoró en la escuela durante los felices años de su juventud, aquel no era ese joven que le echaba piropos y la llevaba de paseo al Retiro. Había cambiado.
No todo el mundo puede decir que sus sueños se han hecho realidad y en su caso así había sido.
La guerra cambia a los hombres y endurece a las mujeres por las lágrimas derramadas a las pérdidas de sus cercanos.
Sergio Carril Gallardo


3 comentarios:

  1. Muy buen dramatismo femenino en María y un final sorprendente. De verdad me gustó mucho. :D

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  2. Muy buen dramatismo femenino en María y un final sorprendente. De verdad me gustó mucho. :D

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