domingo, 18 de noviembre de 2018

Directa al estrellato

Sergio Carril Gallardo
1 Minuto de tensión
Escuela de escritores
Directa al estrellato

Esta sonando el teléfono. Me acerco a ver si sale el número en la pantalla. Cago en la puta, la identificación de llamadas la quitamos la semana pasada. Me muevo inquieta por todos lados, y doy gracias a que este llamando ahora y no en otro momento; si estuvieran mis padres, seguro que me obligarían a cogerlo.
Hace un mes que hablamos ya; Ismael y yo, así que como todos los meses; acostumbrada a que nunca falle, pienso que tiene que ser él. Pero si algo tengo claro es que al pasado no tengo pensado regresar. Me estoy quitando de todo lo anterior. La gente no entiende que la gente cambia y lo hace, cuando puede y quiere. Y en mi caso tarde o temprano, más bien tarde tenía que poder. Tenía que rescatar todos esos años perdidos. Perdidos, para quién coño le interese, entre hospitales y psicólogos. Sin poder tener una personalidad propia como los demás que iban conmigo a clase.
Eso sí, ahora creo tener las ideas claras o eso al menos me dice la intuición.
Con tanto pensar, se me olvida que el asqueroso teléfono sigue sonando.
Al final decido cogerlo.
¿Si, dígame?
Hola, princesita, dijo exprincesita
Ya no soy una princesa. Ya ni te gusto ni nos entendemos. Tu sigues siendo de VOX y yo de ningún partido en particular, yo vegana y tu de barbacoa con ese grupo de wasap tuyo llamado los cuñados...
Y entonces cuelgo para sorpresa de él y de mí misma. Como acto reflejo: improvisaciones del directo. No puedo evitar la risa. Me imagino su cara al no esperarse que le dijese aquello y menos le colgase como a la mitad de algo. Sonriendo sigo con lo que hacía antes: escribir a mis nuevos amigos, en instangram. Ellos sí, me entienden.



viernes, 16 de noviembre de 2018

ELLA

ELLA

Mi(e) presente(o)

Me acuerdo de los besos que no nos dimos. Me acuerdo de oportunidades fumadas. De tantos amaneceres y puestas de sol, quemando recuerdos, mientras Tiempo nos abrasaba en la nuca. Me acuerdo de la gran pila de recuerdos ardiendo en el pozo de mis lágrimas —Tuyas no hiban a ser—. Me acuerdo que había más tuyos; y malos, que míos. Cuando te pregunté melancólico por qué cojones no habíamos estado juntos antes. Me acuerdo lo que me contestaste: Te hubieses quitado la vida por exceso, de alguna mierda cualquiera. Me acuerdo que no lo entendí entonces.
Me has dejado vacío con tu marcha. Cuando te apartaste de mí me quedé sin nada en el pecho. Volaste lejos y no me dijiste a donde fuiste. Ya no puedo, ni quiero recordar, me dijo a cada mañana, si echas la mirada atrás no podrás quitarte nunca de la cabeza esos instantes que aunque muchos momentos tal vez vanos, sin intenciones y frustrados tuvieron su elegancia. Nunca dejarás de llorar.
¿Un paso hacia delante? Dos hacia atrás. Por si no hubiese metido la pata hasta el fondo. 
Ahí, Alma que va y viene y en el camino se entretiene. Alma, por encontrarte daría mi vida. No veo el momento de encontrarme y la oportunidad del reencuentro. 
Revivir el origen cada vez que te observo, porque tú sigues igual pero yo cambio o al menos eso creo.
Creerme en lo más alto fue lo que me hizo perder.

El Presente (u otro presente)

Te miro y no sé qué hacer. 
Lo único que he hecho es componer poemas para ti desde que aquí no estás

Desde el primer día 
que te vi puse mis ojos en ti
 y desde ese momento no dejo de pensar en ti

Paralizado estoy ante tu tez amarilla y luminosa. Todo se me hace bola sin tu olor. No puedo ni debo verte así. ¿Qué he de hacer para volverte a ver llena y vaciarme a pleno pulmón a tu lado? Te dejas caer como luciérnaga brillando ante mí ¿o es mi imaginación? Ya no distingo entre sueño y realidad. No me encuentro si a mi lado no estas.

El pasado

Vivimos demasiado deprisa, y se acabó tan pronto todo. Fue lo primero que vi. Las circunstancias te pusieron en medio de mi camino, y yo sin nada ni nadie a quien arrimarme, no me lo pensé. No perdí la oportunidad de probar tus besos y sus efectos medicinales en mí. Y tu savia se me hace veneno. Como ebrio doy tumbos por ahí contigo de la mano .Pero se va resbalando y me acuerdo que estas cartas ya no son para ti. Ni para (el) Alba, Alma o Iris. Si no para algo más mate, de cristal, peligroso, con más grados de fuerza y servida a menos temperatura.

El futuro incierto

Y los pedazos de los cristales no los recogeré. Me iré a dormir la indicada borrachera y la asquerosa resaca.
Porque hoy me ofreces más daño que placer. Y pienso hoy ,coño, para ser ahorcado, hermoso día, ¿no? Qué antojo más tonto de sangrar. Al menos tendría algo que beber. No me mires así, joder; cualquiera tiene sed de tu cuerpo amargo y de tu cuello largo. 
Has cambiado. Ahora eres castaña, por fuera, y amarillo luminoso por dentro.
Cualquiera se iría por ahí a buscar amigas tuyas (la que llaman Mahou, la sevillana Cruzcampo, la Amstel ... Pero ya no sería lo mismo, (caería en países bajos) pero yo prefiero esperarte buscándote con miedo a encontrarte. Juntos nos encontraremos fácilmente, ya veras. 
                                                                                                            Para  ELLA Cerveza.




jueves, 15 de noviembre de 2018

Rojo





La noche era oscura y la mitad de las farolas estaban fundidas así que. los que entraban a Madrid lo tenían muy negro.
En el arcen del carril de deceleración, que daba a Estación de Hortaleza, había una chica de baja estatura y delgada caminando sin rumbo aparente. Su rubia melena brillaba con las luces de los coches. Cuando la alumbraban, se podía ver que en su mano izquierda colgaba una pequeña tela triangular con una macha roja . A simple vista parecía un pañuelo con sangre.
La única ropa que llevaba era una larga camiseta blanca que dejaba transparentarse su niveo cuerpo. Estaba pálida y con la defensas bajas, pero en su interior se encontraba eufórica. Muchos coches tuvieron que dar un volantazo para poder sortearla y también esquivar a los coches que iban frenando según se iban acercando. Pero ninguno se paraba. A ella no le importaba, seguía con su baile sosegado; era feliz aunque no supiese muy bien lo que era aquello..
Unas horas más tarde se le acercó un Ford Fiesta rojo. Ella se giró cegada por los faros. Un joven abrió la ventanilla:
—Oye, ¿necesitas ayuda? —el joven se había equivocado de salida y llevaba media hora dando vueltas. A veces pensaba que por muchos 18 años que tuviese no le deberian de haber dado la L de lerdo.
—¡He manchado! —gritó con todas las fuerzas que pudo sacar.
—¿Cómo? —miró a la carretera echandose para detrás el pelo.
—!Que me ha salido sangre por el coño! —le explicó gesticulando y saltando de un lado a otro.
—Baja la voz, por favor —ya empezaba a arrepentirse de haberse parado
.>>¿Esto es una broma?, ¿dónde esta la camara? Sí estuviese en lo que hubiese que estar no estaría aquí>>.
—¿Por qué? ¿esto hay que celebrarlo?
—¿El qué?
—Ya te lo he dicho. Sí solo me vas a hacer preguntas, vete. —dió un paso vacilante.
—Lo siento. ¿Quieres montar en el coche?
<<Sigue por tu camino que yo seguire con el mío, eso es lo que tendría que haber dicho. Gilipoyas. Que no piensas. Y lo siento ¿por qué?>> pensó el chico.
La chica sin pensarselo dos veces se montó en el asiento de copiloto.
—Pero sin las bragas, por favor —intentó decirle Alberto sin tituberar por los nervios.
—¿Las bragas? ¿cuáles? —dijo picarona
—Las de la mano. No es muy normal. —se dio cuenta que era la única que tenía.
—¿Y por qué? Que sepas que las quería guardar pero por ti... —le dijo tirando las bragas a la cuneta.
El joven dejó pasar el comentario y el gesto. Y se acomodo en su asiento. Cada vez estaba más confuso.
—¿Cómo te llamas? —la chica se abrió levemente de piernas.
—¿Para? —dijo lo más rápido posible antes de que la duda le vienese.
—De dónde vengo lo primero que se pregunta es el nombre.
—¿Y de dondé vienes? —las palabras le salieron sin pensarlo.
—Te metería en un lio sí te lo cuento. Llévame a algún lado por favor. Excepto a comisaría a donde tú quieras. Por cierto soy Dulce.
El chico tardó en reaccionar. <<¿Dulce? eso suena a nombre de prostituta. Creo que había una justo con ese nombre en Aída. Además tengo que decirla que se baje, podría estar encubriendo a una sospechosa o peor, a una delincuente y hacerme complice de encubrimiento>>.
—Yo Alberto. —quitó el freno de mano y arrancó —te aviso que no soy muy bueno conduciendo y hablando a la vez.
—¿Y sí conduczo yo? No debe ser muy complicado. —alargó las manos hacía el volante —.¿enseñame cómo va esto?
—¡Estate quieta!. Esto no es un juego —dijo nervioso apartandole las manos con el brazo —. ¿Has cogido alguna vez un coche o te has sacado el carnet de conducir? —le dijo señalandole la L de la parte de atrás del vehículo.
—No. Solo quería ayudarte. Bueno pues no hablamos más hasta qué llegemos dónde me lleves y punto.
Él se la quedó observando por un momento y le miró de arriba a abajo. En verdad tenía su atractivo pese al estado en el que se encontraba.
<<¿Qué le habría pasado?>>
Dulce se había quedado ensimismada mirando a aquel pedazo de tela que había tirado a la cuneta. Viendolo hacerse más y más pequeña en la lejanía le pasaron tantos recuerdos por la cabeza. Tras un rato se giró hacia él. Por un segundo se cruzaron sus miradas. Un segundo que le pareció a Alberto una eternidad. La situación le venía grande, sin duda, aquello no le ocurría todos los días. Ella se abalanzó sobre él y le besó.
Alberto no le dió tiempo a reaccionar. Pegó un frenazo y casi se estrellan con los coches aparcados de la avenida. Fue Dulce la que viendo que él no se inmutaba se separó de él.
—¿Qué haces? —su cabeza estaba echa un lio. En ese momento sintió tantas cosas a la vez que no pudo analizar bien la situación.
—Te he visto como me mirabas.
—¿Y como te miraba?. Por qué he frenado a tiempo sí no, nos vamos contra esos coches- Le gritó Alberto señalandole los coches de su derecha.
—Lo siento.
—Tranquila, —cogió respiración y miró por la ventanilla —estamos todos nerviosos. Hoy esta siendo un día muy raro para todos, supongo.
<<En que coño te estas metiendo>>. pensó Alberto.
Dulce le puso la mano en la pierna, la cual retiró al momento sabiendo que podía empeorar tal vez las cosas. Le miro intentando reconducir la situación. Sabía que no podía volver atrás pero al menos estaba a tiempo de bajar la tensión en el ambiente.
—Yo estoy bien y tú también ¿No? —Hubo un pequeño silencio — ¿puedes conducir?
Levantó la cabeza del volante miró alrededor y metiendo la primera marcha le asintió con la cabeza
—Podemos salir a que te de un poco el aire, sí quieres o puedo conducir yo.
Dulce le cogió de la barbilla y se lo quedo mirando. Alberto hizo un amago de reirse por la broma.
—No, estoy bien. Gracias.
<<Haber que hago yo ahora. ¿Dondé puedo ir con mi nueva amiga?. De verdad que en los problemas en los que me meto no se mete nadie, no podía conformarme con los problemas de matematicas, joder>> pensó Alberto
Además de alguna mirada esporádica, no dijeron palabra alguna hasta que pararon en el aparcamiento del Parque Valdebebas.
—Pensaba que hibamos a ir a tu casa
—En mi casa estan mis padres y no se me ocurre otro lado mejor que este dadas las circunstancias. Por aquí suelé pasar pocas gente asi que...
—¿Qué circunstancias?
—Pues que no te conozco de nada. Eres una chica muy rara y además vas casi desnuda.—enumeró cansinamente Alberto.
—Excepto que soy rara, te doy toda la razón en lo demás. Por que tú normal que dijamos no eres
—También es verdad —Se corrigió Alberto.
—Ahí hay un Burguer King había pensado que mientras pensamos en que hacer podemos tomar algo. Yo al menos tengo hambre
—Un poco, pero no tenías por que.— Se sorprendió de lo rapido que había perdido el enfado y los nervios.
Dulce pensó que pensaría su acompañante si supiese donde y que guardaba en sus ingeniosos bolsillos que se había apañado.
— ¿Qué te apetece?
—Lo más barato. Me como todo.
—Te gustan las patatas ¿No?
—¿Arrugadas?
—No. Fritas.-Le dijo con los ojos como platos. <<¿De dónde has salido Dulce?>>.
—Bueno pues no se . Probaremos- Dijo moviendo la lengua de lado a lado
—Te estas confudiendo... —le alerto Alberto. Aunque al final decidió desistir en su intento de corregirla.
—¿Qué? —Dulce la miró con un brillo en los ojos que ha Alberto le recordó a los de un gato.
—Nada. —Se quedó prendido a su mirada. Ahora que ya no estaba conduciendo pudo ver que ella tenía los ojos marrones y con la luz de la noche tenían un brillo especial—Vale pues ahora vengo.
No solía haber mucha gente así que tardó poco en comprar 2 bolsitas medianas de patatas.
Alberto abrió la puerta del coche y entró.
-Toma Dulce —Dijo sin mirarla. Aquella chica le llamaba tanto la atención como ninguna antes lo había hecho. No solía hablar mucho con chicas. Sin lugar a dudas esta sería la conversación más larga con una mujer que hubiese mantenido en su vida.
Siempre que se quisieron dirijirse a ella la llamaban así refiriendose al timbre de su voz asi que
Dulce empezó a llorar en cuanto escucho su nombre. Su primer impulso fue secarse con la camiseta pero descartó la idea en cuanto le vino.
—Tranquila. sé que no quieres, o no puedes pero vas a estar mejor sí me cuentas que te ocurre.
—Te estaría haciendo complice, eso es lo que ocurriría—reflexionó unos segundos —Y tú lo único que has hecho es tratarme como nadie lo había hecho antes- Dijo entre llanto y llanto.
—Pero si yo no he hecho nada —Alguien te habrá tratado mejor, seguro. ¿Tus padres, por ejemplo?
Hubo un silencio en el que ambos estuvieron mirando a las alfombrillas del coche. Alberto rompió el silencio.
—Bueno pues tú diras ahora que hacemos.
Dulce se sorbió los mocos, cogió aire y le miró.
—Desde que tengo uso de razón he estado sin saber a penas nada del mundo. Y lo poco que sé, es por los clientes que atendía. Y no es que quisieran charlar mucho; hiban directos a por lo que sabían que se hacía ahí. A follar como nunca antes lo habian hecho sabiendo que todas estabamos allí en contra de nuestra voluntad. ¡Qué nos estaban violando! Pero sabían que tendrían su doble recompensa; Placer y bebe como suelen decír los jefes. No ví a ninguno de mis hijos ni siquiera me enteraba de cuando los tenía, me tenían drogada casi todo el tiempo asi que no me enteraba de nada.La mayor parte de estos años he estado embarazada por eso...
—Hijos de puta —Alberto no se pudo reprimir. <<Ahora entiendo por que quería encuadrar o conservar sus bragas. Sería la primera que tenía la regla en mucho tiempo<< — No te eches la culpa de nada. No eras tú.
—Un día un hombre mayor de alrededor de 60 años aproximadamente, se encaprichó de mí y me dijo que me sacaría de ahí y nos iríamos muy lejos a una isla del Caribe.
—Lo típico. Todos son iguales — No sabía muy bien por que había dicho eso.
—Yo también lo creía hasta hoy.
Alberto miró nervioso por la ventanilla. Bajó el cristal y respiró profundamente.
—Mis compañeras y yo solíamos decir que daba igual la edad, raza o ideología política que tuviesen, todos nos veían de la misma manera.
—Ahora tienes un nuevo mundo que descubrir. Tal vez te suene a frase de pelicula pero es que no se que decirte ahora mismo.
Ella le miró extrañada. <<Claro, aunque tendrá más o menos mi edad no habra visto ni peliculas ni series desde a saber cuando..
—Pero es que no se que va a pasar ahora. Si me estan buscando.... Total tienen a muchas pero no creo que se arriesguen a que pueda decirle algo a la policía.
—¿Tienes pensado algo?
—La verdad es que no, salir de ahí fue algo impulsivo. Seguí los pasos que me dijo el hombre y ya esta
—No tienes a nadie que pueda...
—¿Familiares, amigos? - Dulce ni se inmutó. Por autocontrol se tenía que compadecer de ella misma.
<<Que pregunta más tonta, sí me acaba de decir que lleva desde que logra recordar metida en un prostibulo, debería hacer algo por ayudarla. Joder, Alberto ya has hecho demasiado, ya has tenido tu aventura ahora olvida todo esto. Aquí no ha pasado nada. Pero es que no puedo...>>.
—Alomejor no es lo que te esperabas pero tengo un amigo que tiene habitaciones de sobra y no creo que le importe...
—¿Qieres dormir conmigo?
—No, no es eso. Quiero decir que estarias comoda allí.
—No quiero molestar a nadie, además no conozco a tu amigo de nada. No creo que quiera meterme a una puta en su casa.
—Por eso no te preocupes. Le conozco de toda la vida. Les puedo decir a mis padres de quedarme en la casa de mi amigo. Así alomejor te sientes más segura. Si es eso lo que quieres, claro.
—¿Por qué haces esto?
—Supongo que por ayudarte.
—Eres muy buena persona.
Alberto se ruborizo
—Yo solo me deje llevar, no suelo pensar mucho cuando conduzco —Dijo dibujándosele una sonrisa en su rostro. Dulce se rio ampliamente por 1 vez en todo el viaje
—No se que va a pasar Alberto. Pero me gustaría que si saliera todo bien volviesemos a vernos.
—Tranquila, todo va a salir bien.
Alberto se acercó a Dulce y le empezó a besar. Sin pensar. Sin prejuicios.

martes, 13 de noviembre de 2018

Alma



Alma

Una niña se me estaba acercando. Tal vez piensa que no me doy cuenta que corre a trompicones hacia mi, y a cada rato se para, por sí la he visto de reojo. Así una, otra y hasta una tercera vez. Cada vez se acerca más. Así que me giro.
¡Nos ha pillado! —grita Alba. Su ternura media la balanza de su inocencia y desvergüenza.
Te pillé — Aunque incomodo, sonreí. Sin perder el tiempo, seguí con lo que estaba haciendo. Aunque soy ateo, doy gracias al señor por arrebatar a los niños, ese don que tienen para joder el mejor de los momentos, sí no seriamos todos inaguantables e infumables, ósea como yo.

Había ido a escribir al parque por que pensé que un domingo por la tarde iba a haber menos gente y los cojones, Madrid tiene un problema y es que siempre esta hasta arriba de gente.
Además por joder más el asunto, ese día cerca de mi estaban celebrando un cumpleaños. El de una tal Alba precisamente. Yo había llegado antes, joder. Al principio no hicieron muchos ruidos pero tras los regalos, los niños ,todos entre 4 y 7 años, se acercaron a mi y me empezaron a vacilar sin malicia alguna, supongo. Fue entonces cuando harto de ser el tímido e insípido chaval que escribía en el parque, decidí jugar con ellos
Al escondite ingles sin mover las manos ni los pies.
Y así fue.
2018

lunes, 12 de noviembre de 2018

Aire de puro



Extracto de un diario inesistente



20 de noviembre de 2013



Aire de puro son vientos de guerra.

Aire de puro es el adelanto de incendio.

Aire de puro es el fin del mundo.

Aire de puro es contaminación caprichosa.

Aire de puro es olor a enfermedad.

Aire de puro es olor a problema.

Olor nauseabundo.

Aire de puro son humos de naturaleza.

Aire de puro es Aire de puro.

Que no hay que confundir con aire puro. Es bien diferente.



2018

domingo, 11 de noviembre de 2018

El llavero sexual

         
El llavero sexual

A Sandra le dolía todo el cuerpo pero tenía que hacerlo. Tenía que despejar su mente y hablar con alguien que no fuese su compañero de celda, así que cogió un lápiz y una hoja y empezó a escribir:
Querida hermana:
Me ha gustado mucho Madrid. He visto La Cibeles, La puerta de Alcala, el Oso y el Madroño…El Museo de Cera, El Museo del Prado, El Museo de Ciencias Naturales y muchísimos lugares más.
Aquí la gente no es como en Valencia.
La gente de Madrid es escandalosa, guarra, bestia y malhablada. Bastante problemática. Sobre todo la del centro. La gente va corriendo a todos lados agobiada por los horarios. Se nota que es la capital.
Además para colmo no tiene playa. Hecho de menos tumbarme en la arena, ver esos amaneceres únicos de Valencia, sentir la brisa del mar en mi cara. Tantas cosas.
El vigilante la empujó diciéndola
-Espabila. Te quedan 5 minutos.
Te escribo para comunicarte mi situación.
Hace ya una semana estuve en un bar de La Plaza Mayor y a la hora de pagar, el camarero me dijo; "Ya esta todo pagado". Yo me extrañé y entonces me señaló al chico de la mesa de enfrente y me dijo: "Aquel hombre de ahí, la ha invitado". Sorprendida, me acerqué a su mesa a darle las gracias. Estuvimos largo rato hablando de todo un poco. Acabamos dándonos los móviles.
Quedamos al día siguiente.
Fue una gran noche. Resultó que teníamos muchas cosas en común, o eso creía. Comimos y reímos sin parar durante toda la cena.
Acabamos durmiendo en su casa.
Al día siguiente al despertarme, no me podía mover y tenía las manos hinchadas. Descubrí entonces a Mario atándome las manos al cabecero de su cama. Le iba a preguntar qué estaba haciendo pero antes de poder hacerlo me metió una mordaza en la boca. "Quedas detenida por insinuarte, follarme y no casarte conmigo" .Asi me dijo.
Hoy estoy escribiéndote esta carta desde la Nueva Cárcel de Carabanchel en la que estoy a la espera de un veredicto: Morir aquí o estar atada a la muñeca de un hombre como llavero sexual, los restos de mi vida.
2017

Guarrá en la carretera



Guarrá en la carretera
La joven vivía ahí desde hace tanto tiempo, que ya todos la conocían. En aquella carretera estaba acechante siempre; sola y rota. La gente pasaba por su lado sin siquiera mirarla, otros la pisaban y la maldecían con pocas palabras: "Joder que pejagosa es".
Si pudiese hablar, como cambiarían las cosas; tan silenciosa y tan tranquila. No conocía otro lugar que El Puente.
Recuerda una vida en que la llamaban Fiesta. Abría y cerraba cumpleaños, discotecas... Viajaba constántemente y le recibían con grandes sonrisas todo lo contrario a lo de ahora. Hoy se encontraba agonizante tumbada debajo del Puente con la cara roja.
Aquella inocente criatura tenía escrito el destino desde que nació.
Desde su caida inminente hasta ser pisada. El calor. Las hormigas. Era el principio del fin.
Pobre piruleta Fiesta. Por culpa de las guarradas humanas esta ahí junto a otras repartidas en este mundo.
Pero hoy se partía por fin en dos y yacía casi sonriente, en el sitio que durante tanto tiempo llamó hogar.
2016